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Masymas cierra en València sus dos Fornés, su formato de 'súper urbano'

Los primeros síntomas del impacto económico del coronavirus en València se atisban en el nuevo paisaje de la ciudad. Muchos comercios permanecen con la persiana bajada y en varios locales ya cuelgan carteles en busca de nuevos inquilinos. Una dura realidad y un futuro incierto es el que se cierne sobre la mayoría de ciudades, pero que en el cap i casal ha agudizado la salida de muchos operadores. Y es que la capital del Turia ha acusado fuertemente la ausencia de turismo y la implantación parcial del teletrabajo. Sus calles ya no cuentan con ese flujo de gente que diariamente llenaban de vida y ajetreo la ciudad y muchas compañías han decidido decir adiós. 

Este es el caso de Fornés by masymas, el formato de 'súper' urbano lanzado por la cadena de supermercados del empresario alicantino José Juan Fornés, que cierra los dos establecimientos que tenía en la ciudad: uno en la avenida Marqués de Sotelo, junto a la Plaza del Ayuntamiento, y otro en la calle Ruzafa. Este pasado sábado fue el último día que levantaron la persiana de las tiendas que tenían en pleno de centro de València. Una salida que responde a la caída de la demanda y del tráfico de transeúntes en la ciudad.

Y es que este formato de Masymas nació con vocación de dar servicio a un público urbanita, que cada día valora más el tiempo, la sencillez y la conveniencia. Un cliente de consumo inmediato, como es el caso de una comida para la oficina o una necesidad de última hora para el hogar. Pero esa demanda en València ahora se ha frenado. La implantación del teletrabajo en muchas empresas ha reducido la actividad en el centro de la ciudad que, además, acusa una importante bajada de visitantes. Todo ello ha provocado que "la razón de ser de este formato no tenga ahora mismo cabida en València", explican fuentes de la compañía.

Para Fornés, el tráfico peatonal y la densidad poblacional en la ciudad son los cimientos para abrir una tienda bajo este formato y, hoy por hoy, en la ciudad el tránsito se ha reducido considerablemente como consecuencia de los efectos causados por la pandemia. "No hay turismo, muchas oficinas han cerrado y se ha implantado el teletrabajo en las empresas. El centro de València lo ha acusado mucho", exlican, para incidir en que este formato estaba dirigido "a un público urbanita, pensado para compras rápidas". Un segmento que en estos momentos se ha resentido. 

Este nuevo escenario ha provocado que la cadena haya decidido despedirse, por ahora, del cap i casal, aunque mantiene sus supermercados Masymas. De hecho, los empleados de estas dos tiendas serán reubicados en estos establecimientos, aseguran.

El primer local que llegó a la ciudad en 2014 lo hizo en el número 4 de la avenida Marqués de Sotelo, una ubicación estratégica para dar servicio al personal de las oficinas de la zona, así como por su cercanía con el Ayuntamiento de València, uno de los puntos más visitados de la ciudad.

Allí ofrecía una gama de productos de alimentación frescos, precocinados y en seco, además de limpieza y productos para mascotas. Pero ahora la estampa es bien distinta: persiana bajada y sin ningún atisbo de lo que fue hasta hace unos días.

Dos años después llegaría el segundo establecimiento, en el número 22 de la calle Ruzafa, con el objetivo de "consolidar la propuesta de valor inicial", caracterizada por un formato de tienda pequeña (200 metros cuadrados de sala de ventas) "orientado al público urbanita", explicaba entonces la empresa en un comunicado. En este establecimiento, también muy próximo a una zona de tránsito continuo como es Colón y sus vías adyacentes, se ofrecía un surtido muy adaptado a la misión de compra de consumo inmediato -en el caso de la entrada de la tienda-, así como un surtido para la compra diaria del hogar en el fondo.

La cadena de supermercados Masymas, de la empresa de Pedreguer (Alicante) Juan Fornés Fornés SA, facturó en 2019 un total de 302 millones de euros, lo que supuso un incremento del 2,4 por ciento sobre los 295 del ejercicio anterior. Además, en el pasado ejercicio destinó 9 millones de euros tanto a reformas como al inicio de las obras de dos nuevos establecimientos en la provincia de Alicante y la región de Murcia.

Para 2020, la compañía calcula un crecimiento similar hasta alcanzar los 310 millones de euros de facturación, así como incrementar su plantilla hasta situarla en algo más de 2.600 empleados.