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El negocio del 'top manta' en las calles de Valencia.

Tras años de quejas de comerciantes por la inoperancia de la policía en Valencia ante el 'top manta' en las calles, el cuerpo municipal parece dispuesto a combatir el problema con una nueva unidad dedicada a este propósito.

LAS PROVINCIAS ha comprobado cómo, a las puertas de la Navidad, la manta de la mercancía ilegal ya se extiende en mercadillos y arterias comerciales del centro de la ciudad. Ni siquiera hace falta esperar al fin de semana. La venta clandestina ambulante toma arterias comerciales como el paseo de Ruzafa, cerca de la plaza del Ayuntamiento; la peatonal de Don Juan de Austria, o la plaza de Los Pinazo, con clientes a la caza de imitaciones de Louis Vouitton, Calvin Klein, Nike o Adidas. En las mismísimas narices de los comerciantes legales y a la luz de sus escaparates.

 

Junto a la tela sobre el suelo y la 'ganga' falsa, inmigrantes desesperados que buscan lo que todos: subsistir. A pocos metros, comerciantes con el mismo propósito, sólo que con un negocio legal, que pagan sus impuestos. Según dependientes de estas zonas de la ciudad, que los ven a diario, los manteros «doblan y hasta triplican» presencia y ventas en las calles coincidiendo con las fiestas navideñas.

Así lo aprecia, entre otros, Silvia Moya, comerciante de la tienda deportiva Décimas de Ruzafa. «Se nos ponen a dos metros. No nos tapan la entrada porque tienen algo de decencia. Es un problema que ha ido a más en los últimos años y conviene erradicarlo antes de que siga creciendo». En un fin de semana cualquiera, describe, «en este tramo de la calle puede haber hasta seis manteros a la vez vendiendo. Hemos puesto quejas. Muchas. Pero a la policía se la ve poco. Además, ellos se las saben todas y cuando hay una operación se escabullen».

La dependienta aprecia un problema añadido: «La gente parece haber asumido que vender falsificaciones es algo normal. Yo me he encontrado con clientes que han visto unas Adidas a buen precio en nuestra tienda y han preguntado si son falsas. Tengo que explicarles que eso está prohibido hacerlo».

Las cifras de la falsificación

Para comprobar la magnitud del problema conviene repasar las cifras más recientes que aporta el Ministerio de Interior sobre el fenómeno. El año pasado, tanto policías locales como fuerzas de seguridad del Estado confiscaron 4,5 millones de productos falsificados en la Comunitat Valenciana. Fue algo excepcional que sitúa a la región en el primer lugar de España en cantidad de objetos decomisados.

Pero si analizamos los lugares en los que se encontraron esos artículos descubrimos que la venta ambulante callejera, pese a ser un delito descarado y a la vista de todos, apenas representa un ínfimo porcentaje: sólo fueron 262 objetos, según las estadísticas del Gobierno. La inmensa mayoría, casi cuatro millones, se descubrieron en operaciones en naves, fábricas y almacenes de la región. Esto demuestra que la mercancía falsificada atraviesa, en un alto grado, el umbral de las aduanas.

Además, pese al notable aumento de los decomisos en la región, hay una evolución a la baja en la cantidad de objetos intervenidos en la venta ambulante. Esa cifra se ha reducido a más de la mitad en un año y es una cuarta parte de lo que se confiscaba en 2012.

¿Cuánto dinero puede llegar a mover el 'top manta' en nuestra región? Obviamente, lo que ingresan los manteros o los almacenes clandestinos resulta imposible de conocer. Cada artículo ilegal intervenidos en España tienen un valor medio de 162 euros, según estimaciones de la Asociación para la Defensa de la Marca (ADEMA). Por tanto, en nuestra región estaríamos hablando de un fraude evitado de 736 millones de euros en 2018.

El asunto de los manteros parece ser un tema tabú para el Ayuntamiento de Valencia. Este diario consultó a la Policía Local por su trabajo al respecto: detenciones, sanciones, decomisos... El cuerpo policial no aportó datos. Tampoco el concejal de Seguridad Ciudadana, Aaron Cano, respondió a las cuestiones planteadas: «¿Confía en que la nueva unidad de la policía local erradique el problema?, ¿qué planes tienen de cara a Navidad?, ¿en qué radica la dificultad para apartar el 'top manta' de la calle si es un delito a la vista de todos?». Según Interior, en 2018 hubo 334 detenciones en toda la región por 205 delitos contra la propiedad industrial denunciados o descubiertos. La Comunitat es la segunda región de España en 'top manta' en cantidad de arrestos, sólo superada por Andalucía.

Clandestino y demandado

Más allá de la presión policial y su efectividad, hay algo obvio. El 'top manta' existe porque hay gente dispuesta a pagar por lo falso. Vicent Peris, vecino de Benetússer, es uno de ellos: «Este verano compré a mi hijo una camiseta de fútbol de Messi y un pantalón, todo por 20 euros tras regatear», explica. «Me ahorré 60. Tres veces más barato».

Y así se justifica: «Algo de remordimiento tuve, pero si hubieran precios más competitivos en el mercado legal no lo habría hecho. Además, pienso que a quien pude perjudicar realmente es a un club de fútbol con recursos suficientes». Eso sí, el cliente del 'top manta' admite que la calidad de la equipación de fútbol «resultó increíblemente mala. La serigrafía estaba mal montada y a los tres días empezó a desprenderse». Al final lo barato, sale caro.

Los comerciantes del centro de Valencia también han sido testigos de cierto sentimiento de compasión de los ciudadanos hacia el 'top manta', hasta el punto de ponerse del lado del vendedor ilegal en una intervención policial. Rosa Dolz, al frente de una tienda de General Óptica en la calle Ruzafa, revela cómo «la gente les ayuda a recoger lo que se les cae al huir de la policía». «Son muchos los que los perciben como los débiles», afirma. «Es un problema complejo, pero hay que entender la indignación del comerciante legal, que también se gana el pan y paga sus impuestos. Y ofertas y buenos precios también tenemos».

Picarescas de mantero

Según las investigaciones de la Oficina Europea de Propiedad Intelectual (EUIPO), buena parte de la mercancía falsificada que se vende en el 'top manta' no está entrando por los puertos en contenedores, sino a través de pequeños envíos de mensajería en cajas, lo que hace más complicada su detección. De los 4,5 millones de artículos ilegales confiscados el año pasado en la región, únicamente 108.000 se detectaron en recintos aduaneros, puertos y aeropuertos.

Otra trampa que se ha detectado por parte de la policía en el tránsito de mercancía clandestina es la separación entre el producto falsificado y los remaches y placas con el logo de la marca. Luego el mantero se encarga de ensamblar ambos elementos poco antes de colocar el bolso o el cinturón en la acera, lo que camufla la ilegalidad hasta el momento mismo de la oferta.

Según destaca la patronal del pequeño comercio en la Comunitat, Confecomerç, el daño que generan las falsificaciones en España se estima en un 9% de las ventas y más de 40.000 empleos perdidos. A nivel mundial, y según la OCDE, la venta de productos falsos en todo el mundo ha alcanzado un valor de 460.000 euros, el 3,3% del comercio global.

«El Ayuntamiento ha de ser valiente y multar a los compradores»

Joyero en la calle de la Paz, Rafael Torres preside el gremio de los comerciantes del centro de Valencia y Confecomerç CV, patronal del pequeño comercio en la región con 15.000 tiendas asociadas. Confía en que la policía intervenga de manera efectiva contra el 'top manta' de cara a las fiestas navideñas y propone como solución sancionar también a los compradores por contribuir a la economía sumergida.

-Dicen en las tiendas que el 'top manta' se puede llega a doblar en Valencia en Navidad.

-En periodos estacionales como verano, Fallas y Navidad el incremento es muy preocupante. Somos la segunda región de España con mayor venta de productos ilegales después de Andalucía. Tenemos el 'top manta' en las zonas costeras, pero también en terrazas, bares, cafeterías… España es el segundo país de la Unión Europea por detrás de Italia en comercialización de artículos falsificados. Conlleva pérdida de empleo y un impacto en los impuestos.

-¿Confía en que el nuevo grupo de la Policía Local erradique el problema?

-Esperamos que sí, que no sea sólo una cuestión exclusivamente de imagen y que tampoco ocurra como en Barcelona, donde la venta ilegal se ha desplazado de la calle a estaciones de tren y metro. Quiero pensar que el refuerzo traerá un efecto disuasorio.

-Si es un delito flagrante y a la vista de todos, ¿cómo justifica la policía ante su gremio que no logre eliminarlo?

-Seamos sinceros. Es un tema de voluntad política. Con las mismas leyes, en otras ciudades y pueblos se actúa de forma mucho más efectivas. Es porque hay instrucciones en dicho sentido. Para solucionar el problema de verdad hay que intensificar la labor en aduanas, paquetería y mensajería, por donde está entrando la mercancía. Pero también falta concienciación ciudadana. Y eso pasa por imponer multas al comprador.

-¿Quiere usted decir que ve a los clientes como cómplices del delito contra la propiedad?

-Tenemos que ser coherentes. Deben saber que si adquieren un producto del 'top manta' están favoreciendo una economía sumergida que no paga impuestos. Además, el gobierno local ha de ser valiente y promover una normativa que implique multar a los consumidores que adquieran producto ilegal. Concienciar y actuar. También es una cuestión de salud. En el 'top manta' se compra un producto sin garantías, sin etiquetado, sin evaluación de calidad. Si el cliente es exigente en la tienda legal, esa exigencia debería ser la misma para no adquirir un artículo en venta ilegal.

-¿Cuál es el sector valenciano más dañado por las falsificaciones?

-Ropa deportiva, perfumes, bolsos y complementos, zapatillas, relojes...